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ESTUDIO DE LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS |
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El 26% de la población consume pocos lácteos, lo que conlleva a un déficit de calcio. Se recomienda aumentar el consumo de productos lácteos descremados para no incrementar las grasas de origen animal.
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Es preciso incrementar el consumo de verduras y hortalizas. Solo un 20% de la población toma las dos raciones recomendadas. Es aconsejable que se aumente la
ingesta de este tipo de alimentos, siendo preferible que una de las raciones se consuma basándose en ensalada variada. El 50% de la población no consume al día dos raciones
de fruta. Para evitar los déficit vitamínico/minerales es recomendable el consumo de dos raciones de verdura y dos piezas de fruta. |
En general, los hábitos alimentarios de la población deberían modificarse hacia una alimentación basada en la dieta mediterránea:
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Consumir alimentos vegetales en abundancia: frutas, verduras, hortalizas, legumbres y frutos secos. Se recomienda tomar tres raciones de frutas y dos de verduras al día.
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Los cereales, pan, pastas, arroz y sus productos integrales son alimentos imprescindibles por su alto contenido en hidratos de carbono complejos y deben consumirse diariamente.
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Utilizar el aceite de oliva como grasa de elección en la elaboración y preparación en todo tipo de platos.
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Consumir pescado regularmente y huevos con moderación.
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Tomar diariamente una cantidad moderada de productos lácteos.
- Consumir ocasionalmente carnes rojas y, a ser posible, formando parte de platos a base de verduras y cereales.
- Preferencia por alimentos poco procesados, frescos y elaborados para realzar su sabor, aroma, color y textura.
- La fruta fresca debería ser el postre habitual y reservar los dulces y postres para ocasiones especiales.
- El agua es esencial en la dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea, pero ha de tomarse con moderación y siempre con las comidas.
- Llevar una vida activa realizando ejercicio físico diariamente contribuye a conservar el peso adecuado e incrementar los beneficios de esta alimentación.
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En una reunión de expertos OMS/FAO se planteó el problema del aumento en todo el mundo de la morbi-mortalidad debida a enfermedades crónicas no transmisibles.
Este comité examinó la relación entre dieta, actividad física y enfermedades crónicas no transmisibles e hizo recomendaciones sobre la reducción y prevención en adultos, tanto
en las sociedades del mundo en desarrollo como desarrollado, promoviendo dietas saludables y actividad física:
- Reducción de los alimentos de gran densidad energética ricos en grasas saturadas y azúcar.
- Disminución (no supresión) de la cantidad de sal de la dieta.
- Aumento regular de la ingesta de frutas y hortalizas frescas.
- La práctica de actividad física moderada, por lo menos de media hora a tres cuartos de horas al día.
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