|
|
HISTORIA DE LA ALIMENTACIÓN |
|
El disfrute humano con la comida en el hambre atenuada, que denominamos apetito, o buen apetito, es diferente del placer animal (satisfacción del hambre). El
hambre es una sensación y un instinto primario que lleva a reponer las energías que permiten la supervivencia: como necesidad primaria, como elemento de movilización
social, como necesidad cuya insatisfacción se considera más intolerable que otras, precisamente por la imagen de que la comida es la vida. El apetito es más selectivo y
más evolucionado, más refinado, y de él deriva el arte culinario y la cultura en torno a la comida.
|
|
La regulación del hambre y la ingesta es un proceso complejo en el que influyen muchos factores. Unos son externos y están relacionados con la cultura, el aprendizaje,
los aspectos sociales, el país o el clima. Otros son de tipo genético, psicológico, neurológico, digestivo, hormonal o de neurotransmisores.
|
|
A lo largo de la historia hemos ido incorporando hábitos alimentarios por las costumbres, que educan nuestro gusto, por ejemplo, la utilización del vino tinto para las
carnes y el blanco para los pescados. La actividad culinaria se pone al servicio de la felicidad cuando produce una comida no solamente agradable, sino la comida
conveniente para mantener el cuerpo hasta la edad más avanzada posible y mantener la salud necesaria para conseguir esa felicidad. La alimentación es indispensable para todo
ser vivo, la reproducción es algo menos constante que el comer. La gastronomía prima sobre el erotismo, ya que el comer es una necesidad más primaria, más básica (seguir
vivo está antes que amar).
|
|
La ciencia de la nutrición debe orientar la actividad culinaria, de modo que consiga platos en los que vayan de la mano la facilidad digestiva y el rendimiento
celular. Esto permitiría educar a la población en el sentido de la saciedad y en disfrutar con la comida sólo hasta haber consumido la cantidad que permita mantener el peso
óptimo, con ventajas importantes para la salud. También es importante la educación del paladar, para lo cual la cocina de cada país debe orientar prudentemente sobre los gustos
establecidos y los sabores variados, aunque no excesivos. En el futuro, la mejor organización social ha de permitir que toda la población coma al "antiguo modo": con el
apetito justo, en ambiente grato, despacio, guardando ciertas formas y disfrutando de la buena conversación.
|
|
Se está perdiendo además la práctica racional de siglos de experiencia y se están sustituyendo hábitos alimentarios tradicionales por productos que inundan los mercados
con la ayuda de la publicidad de las grandes empresas agroalimentarias. Existe un marketing de ventas que controla nuestras vidas y nos manipula en el consumo. La
publicidad nos bombardea con toda clase de alimentos que incitan al consumo y que juegan con nuestra susceptibilidad por los temas de salud y del cuidado de nuestros cuerpos.
|
|
Si nos paramos a pensar, tienen que ver con nuestra manera de estar en la sociedad, una sociedad en la que se busca el mínimo esfuerzo, donde la comodidad y la
rapidez son las consignas sociales (alimentos precocinados, enlatados, ultra congelados, legumbres que no precisan remojo, leches enriquecidas, comida rápida, loncheados,
etc.), donde las prisas y la falta de tiempo para las labores culinarias nos llevan a veces a adoptar hábitos nada saludables (alimentos grasos, excesivamente proteicos, etc.)
|
|
Dado que la ciencia de la nutrición dice que nuestra alimentación puede ser mayoritariamente vegetariana, habría que dedicar la mayor parte de los cultivos a
plantas destinadas al consumo de los seres humanos y dedicar a la ganadería el margen conveniente para ello: comer lo que la tierra racionalmente produce, cocinado de
manera óptima para nutrirse bien y ser paladeado con disfrute.
|
| |
| Página Anterior Página Siguiente |
|